Julio 09, 2018

Qué es el amor propio: las claves para amarte a ti mismo

Qué es el amor propio: las claves para amarte a ti mismo

Por Daniel Colombo

Acerca del amor propio se han escrito enciclopedias, y el tema forma parte de un debate que muchas personas confunden con arrogancia, petulancia o egocentrismo.

Nada más alejado de la realidad: el amor propio es el sentimiento de consideración, estima personal y auto valoración hacia ti mismo. Y esto no tiene por qué implicar que te creas mejor que nadie, desprecies o dejes de lado a los demás.

Entonces, el amor propio es uno de los pilares de la construcción de la estructura psíquica de todas las personas. Se nutre de tu compasión, de tu apreciación sincera y honesta, y de colocarte en un lugar de merecer mejores experiencias en el camino de la vida.

Sin embargo, por creencias o por haber entregado el poder interno a lo que decían los otros o a tu peor enemigo (tú mismo), muchas personas no logran conectar o reconocer su cuota de amor propio.

Bien enfocado, les permitirá proyectar sus sueños y anhelos; conquistar sus proyectos; darse fuerza en momentos de dificultad; superar enormes barreras más allá de lo humanamente posible, y, sobre todo, creer firmemente en ellos mismos.

Como el origen de quien somos en cuanto a nuestros comportamientos se conforma entre que hacemos y los seis años aproximadamente, si has recibido buenas dosis de amor, afecto, cariño, compañía, alimentación y ternura es posible que cuentes con un buen balance de amor propio.

Si, por el contrario, has sido sometido, apaleado, abusado de diversas formas y dejado de lado, hay algo que quizás esté resonando dentro tuyo; sonará desafinado, como un instrumento impreciso, sin importar la edad que tengas.

El amor propio es la esencia de la naturaleza humana.

Los condicionamientos sociales, la cultura y la forma en que fuiste educado, es posible que hayan distorsionado su caudal infinito para completarte como ser humano.

El amor propio se nutre de quien eres en esencia; aporta integridad, coherencia, humanidad, en fin, para que puedas desarrollar todo tu potencial si así lo eliges.

Para comprender mejor de qué se trata, es importante reconocer las partes oscuras que todos tenemos dentro, y que pueden atentar contra el amor propio.

  • Qué cosas destruyen tu amor propio

Aunque no lo creas hay muchos comportamientos nocivos hacia ti mismo, que incluso, haces inconscientemente.

Criticarte en exceso sin proponer oportunidades de mejora; descalificarte frente a cualquier situación; tener creencias arraigadas que no quieres soltar y te impiden cambiar; victimizarte y jugar al “pobrecito de mi”; darles tu poder personal a otras personas; vivir la vida que esos otros quieren, con la que no estás de acuerdo; escuchar sólo lo negativo que te dice tu voz interior, son algunas de las formas que destruyen completamente tu amor propio.

El amor propio es sanador, liberador y te permite vivir en forma más íntegra y plena. De su desarrollo deviene la estima personal, la comprensión hacia los conflictos y contradicciones propias de la naturaleza humana, y la valoración apropiada para fortalecerte desde adentro.

  • Cómo amarte a ti mismo

Las personas con amor propio tienen pensamiento propio. Sienten y van al ritmo de su vida. No necesitan sobresalir hundiendo a los demás, sino que son sólidos en sus convicciones y en expresar sus necesidades.

Aprenden a poner límites y a respetar los de los demás. Generalmente, logran conectar con la alegría y el disfrute casi todo el tiempo, y generan la habilidad de la resiliencia, con la que atraviesan aún las peores tempestades, saliendo fortalecidos y más sabios.

Si deseas encarar el camino a conquistar tu amor propio, puedes empezar con estos siete pasos; como siempre, es necesario practicar el tiempo suficiente para que cobren sentido y se transformen en vivencias permanentes en ti:

 

  1. Respétate. El punto de partida del amor propio es considerarte como un ser valioso, lleno de cualidades, y reconociendo los aspectos a mejorar. Es difícil que los demás te respeten por quien eres -en todos los planos, inclusive en el trabajo- tu no te respetas.
  1. Permanece consciente. Vivir en el hoy, soltando el pasado y evitando la ansiedad del futuro, te permitirá conectar mejor con cada experiencia del presente. La consciencia es la habilidad innata que tienen las personas para conectar con su interior, y, desde allí, elegir la actitud ante los desafíos, las personas con las que quieres compartir la vida, y las experiencias que te hagan crecer. Ser consciente te ayuda a crecer y obtener un mayor conocimiento de quien eres y para qué estás en el mundo.
  1. Trátate con cuidado. ¿Sabías que el maltrato no sólo viene de afuera? Solemos ser nuestros enemigos acérrimos. Se trata de que seas honesto (one-est = ser uno conmigo) como forma de cuidarte y protegerte. El coraje y la valentía no se contraponen con el ser vulnerable y frágil por momentos. La persona con buen amor propio lo sabe y lo vive de esta forma. Se permite ser, sin importar lo que digan los demás.
  1. Sé suave con tus juicios hacia ti mismo. Otro aspecto esencial es el de perdonarte y perdonar. En general, las personas acostumbran a querer perdonar los hechos, las circunstancias. Quien tiene amor propio aprende también a perdonar el juicio hacia uno mismo. Es un juicio sutil, casi imperceptible. Empieza por ahí: perdona el juicio hacia ti mismo.
  1. Aléjate de lo que te daña. Cuando tienes amor propio sabes poner límites sin ser desagradable. Lo haces con firmeza si es necesario, porque sabes que hay umbrales que no permites que se atraviesen. Se trata de tu integridad y de tu paz interior: y esto no se regala.
  1. Reconócete por tus logros. La persona con amor propio tiene un apropiado registro de sus logros. Se felicita, los celebra -muchas veces en silencio- y los aprovecha para dar un salto cuántico de calidad y velocidad hacia lo que desea lograr. No teme en reconocer a los demás y siente gratitud por todas las situaciones de su vida, ya que sabe por experiencia propia que es una fuente inagotable de energía y de mayor abundancia en todos los aspectos.
  1. Proyecta tu mejor versión. Al tener amor propio, cuidarte, suavizarte, quitar los juicios hacia ti y los demás, y alejarte de lo que te daña, empiezas a proyectar un ser nuevo, más auténtico y ligado con lo que eres en esencia. Desde allí construyes tu mejor versión, esa que casi es irreconocible cuando te observas a distancia y ves tus actitudes del pasado.

Para muchas personas el proceso es lento y desafiante; sin embargo, hay una gran recompensa esperándote al final: la felicidad, la paz interior y el fluir con la vida, en vez de ir resistiendo los cambios, regando los miedos y perdiendo tu esencia.

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