Enero 23, 2026

TikTok se salva en el último segundo: cómo Trump negoció su supervivencia en EE.UU. (y qué significa para ti)

A menos de 24 horas del veto total, TikTok cierra un acuerdo multimillonario que la transforma en una empresa «mayoritariamente estadounidense». ¿El giro? ByteDance sigue siendo dueña del algoritmo. Descubre cómo quedó la nueva estructura, quién la controla ahora y por qué esto importa más de lo que crees.

TikTok se salva en el último segundo: cómo Trump negoció su supervivencia en EE.UU. (y qué significa para ti)

Si abriste TikTok esta semana y viste todo “normal”, quizá no te imaginas lo cerca que estuvo la app de desaparecer de los teléfonos en Estados Unidos. Después de años de amenazas, leyes, demandas y amagues de veto, la plataforma de videos cortos firmó por fin el acuerdo que la mantiene con vida en su mercado más importante… aunque a cambio de convertirse, en la práctica, en una empresa mayoritariamente estadounidense.

El trato, cerrado a horas de que entrara en vigor una prohibición oficial, crea una nueva compañía llamada TikTok USDS Joint Venture LLC (USDS por “US Data Security”) con mayoría de capital estadounidense, un CEO basado en Estados Unidos y una promesa clave: los datos y el algoritmo de los usuarios estadounidenses estarán blindados bajo reglas y servidores controlados desde territorio norteamericano.

¿Qué se firmó exactamente?

El corazón del acuerdo es un “joint venture” (empresa conjunta) que se queda con las operaciones de TikTok en Estados Unidos. No es un simple cambio de logo: legalmente, para los usuarios estadounidenses, ahora el servicio lo presta esta nueva empresa TikTok USDS Joint Venture LLC, y no directamente ByteDance, la casa matriz china.

Según lo que han detallado, la estructura queda más o menos así:

  • ByteDance se queda con un 19.9% de la nueva empresa, justo por debajo del 20% que la ley estadounidense marcó como límite para un “actor extranjero adversario”.

  • Tres grandes inversionistas —Oracle, el fondo de capital privado Silver Lake y el fondo de inversión MGX, con sede en Abu Dabi— tienen cada uno cerca del 15% de participación.

  • El resto se reparte entre otros inversionistas, como el family office de Michael Dell (fundador de Dell Technologies), firmas como Alpha Wave, Revolution y otros fondos vinculados a inversores estadounidenses.

En resumen: TikTok versión Estados Unidos queda bajo control de un consorcio con mayoría de capital estadounidense, mientras que ByteDance conserva una minoría significativa, pero sin poder formal de control directo.

Quién manda ahora en TikTok versión USA

La nueva TikTok USDS tendrá su propio jefe. El elegido es Adam Presser, hasta ahora responsable de operaciones y de confianza y seguridad (“trust and safety”) dentro de TikTok. Es decir, alguien que ya llevaba tiempo lidiando con los temas que más preocupan al gobierno de Estados Unidos: datos, seguridad y moderación de contenido.

Presser será el CEO de la joint venture y trabajará con una junta directiva (board) de siete miembros, con mayoría de estadounidenses. Entre los nombres que se han hecho públicos están:

  • Shou Zi Chew, el actual CEO global de TikTok, que sigue sentado en la mesa, pero ya no como la única voz fuerte.

  • Timothy Dattels (TPG Global).

  • Mark Dooley (Susquehanna International Group).

  • Egon Durban (co-CEO de Silver Lake).

  • Raúl Fernández (ejecutivo tecnológico, que encabeza el comité de seguridad).

  • Kenneth Glueck (ejecutivo de Oracle).

  • David Scott (directivo de MGX).

Además, la empresa nombró a Will Farrell como Chief Security Officer (jefe de seguridad), con el mandato específico de supervisar privacidad, ciberseguridad y cumplimiento de las nuevas condiciones impuestas por Washington.

En la práctica, TikTok USDS se parece más a una “filial blindada”: opera en EE. UU. con equipo y junta propios, pero todavía conecta —bajo ciertas reglas— con el ecosistema global de TikTok.

Datos, algoritmo y seguridad: el verdadero campo de batalla

El punto más sensible de toda esta historia nunca fueron solo los bailes virales o los retos ridículos, sino quién controla los datos y el famoso algoritmo que decide qué ves en el “For You”. Ahí es donde el acuerdo mete bisturí.

Hay tres pilares clave:

  1. Datos en servidores de Estados Unidos
    Los datos de usuarios estadounidenses se almacenarán en una infraestructura en la nube gestionada por Oracle, dentro de territorio estadounidense y bajo supervisión local. Esa fue una de las obsesiones del Congreso: que ninguna autoridad china pudiera exigir acceso legal a esa información.

  2. Algoritmo bajo licencia, pero “reentrenado” en EE. UU.
    La nueva empresa no compra el algoritmo global; lo licencia a ByteDance. Sin embargo, se compromete a reentrenarlo y actualizarlo con datos de usuarios estadounidenses, dentro de la infraestructura de Oracle y bajo estándares de ciberseguridad de Estados Unidos.
    Traducido: el “motor” sigue siendo una copia del que se usa en el resto del mundo, pero el ajuste fino —lo que aprende de ti— se hace y se controla desde territorio norteamericano.

  3. Programa de seguridad y auditorías externas
    La joint venture ha prometido un programa de privacidad y ciberseguridad que será auditado por terceros, alineado con marcos como NIST y estándares internacionales de seguridad.
    Además, las mismas garantías se extenderán a otras apps de ByteDance que operan en EE. UU., como CapCut y Lemon8.

En teoría, todo esto busca cerrar la narrativa del “caballo de Troya digital” que se le atribuía a TikTok. En la práctica, deja abiertas otras preguntas: ¿qué tanto poder real conserva ByteDance con ese 19.9% y el control intelectual del algoritmo? Esa será la próxima batalla política.

Cómo llegamos hasta aquí: seis años de drama político

El acuerdo de ahora no salió de la nada, sino de una novela que lleva al menos desde 2020 con giros de todo tipo: amenazas de veto, demandas, leyes bipartidistas y hasta apagones temporales de la app en Estados Unidos.

Un resumen de la saga:

  • 2020: Durante la primera presidencia de Donald Trump, la Casa Blanca empieza a señalar a TikTok como un riesgo de seguridad nacional y amenaza con prohibirla si no se separa de ByteDance. Empiezan las primeras conversaciones para una venta parcial a empresas estadounidenses.

  • 2024: Ya bajo la presidencia de Joe Biden, el Congreso aprueba una ley que, en esencia, dice: “O TikTok se vende a propietarios no chinos, o se prohíbe en territorio estadounidense”. La norma es respaldada de forma bipartidista.

  • Enero de 2025: Se cumple el plazo legal y, por unas horas, TikTok llega a irse “a negro” en Estados Unidos. Los usuarios ven mensajes de cierre temporales mientras se ajustan las órdenes ejecutivas.

  • Enero de 2025: Donald Trump regresa a la presidencia y firma una serie de órdenes ejecutivas que van posponiendo la aplicación efectiva del veto, para darse margen de negociar una salida con ByteDance y Pekín.

  • Septiembre de 2025: Se anuncia un acuerdo marco entre Estados Unidos y China para permitir una TikTok bajo control mayoritario estadounidense, con la idea del algoritmo en “renta” y los datos en nubes de EE. UU.

  • Enero de 2026: A menos de 24 horas de que entrara en efecto una prohibición definitiva, se cierra el acuerdo actual y nace formalmente TikTok USDS Joint Venture LLC.

El resultado: Trump se apunta la medalla política de “haber salvado TikTok” para los jóvenes estadounidenses, mientras el Congreso presume que logró forzar una reestructura que, al menos sobre el papel, reduce la influencia directa de Pekín sobre la app.

Trump, Xi y la narrativa del “TikTok patriota”

Fiel a su estilo, Donald Trump no dejó pasar la oportunidad de convertir el acuerdo en parte de su relato político. A través de su red Truth Social, celebró que TikTok “ahora será propiedad de un grupo de grandes patriotas e inversores estadounidenses” y agradeció personalmente al presidente chino Xi Jinping por aprobar el trato.

Trump incluso recordó que la plataforma fue una pieza importante de su conexión con el voto joven en las elecciones de 2024, y dejó caer un mensaje casi nostálgico: espera que, en el futuro, quienes usan y aman TikTok lo recuerden por haberla “salvado”.

Del lado chino, el discurso ha sido más discreto. Pero el simple hecho de que Pekín haya permitido que ByteDance reduzca su participación a menos del 20% muestra que, al menos en este caso, prefirió evitar una confrontación frontal que hubiera provocado un veto total y un posible “efecto contagio” en otros países.

Y tú, como usuario, ¿qué vas a notar?

Lo curioso es que, después de toda esta guerra geopolítica, para el usuario promedio casi nada cambia en su día a día. Sigues abriendo la app, haciendo scroll infinito, subiendo videos y viendo publicidad. Pero, aunque la experiencia se sienta igual, el marco legal y técnico detrás sí es distinto.

Algunos puntos concretos:

  • Misma app, nuevo “dueño” legal (si estás en EE. UU.)
    Para los usuarios estadounidenses, los nuevos Términos y Condiciones ya dejan claro que están contratando con TikTok USDS Joint Venture LLC. La marca se mantiene, pero la razón social y la responsabilidad legal dentro de EE. UU. cambian.

  • Más controles sobre datos y seguridad
    Habrá más auditorías, mayores requisitos de transparencia y reportes periódicos sobre cómo se manejan los datos, cómo funciona el algoritmo y cómo se toman decisiones de moderación. Al menos, eso es lo que prometen al regulador.

  • Los creadores y marcas pueden respirar (por ahora)
    Para millones de creadores y alrededor de 7.5 millones de negocios que usan TikTok en Estados Unidos, el acuerdo es literalmente la diferencia entre seguir generando ingresos o perder a su principal canal de alcance. Las campañas, ventas por live shopping y colaboraciones no se caen… de momento.

  • Interoperabilidad global
    TikTok insiste en que, aunque el algoritmo estadounidense se administre aparte, seguirá habiendo “interoperabilidad global”. En términos simples: los creadores en Estados Unidos podrán seguir apareciendo en feeds de otros países, y las marcas podrán alcanzar audiencias internacionales.

¿Qué significa esto para Latinoamérica y el resto del mundo?

Aunque el acuerdo es específico para Estados Unidos, manda un mensaje al resto del planeta: los gobiernos pueden —y van a— exigir cambios profundos a las grandes plataformas cuando sienten que su soberanía digital está en juego.

Algunos países ya tomaron sus propios caminos:

  • Canadá decidió directamente ordenar la salida de TikTok del país en 2024.

  • En la Unión Europea se han endurecido las investigaciones y regulaciones en torno a transparencia algorítmica y protección de datos.

  • Otros gobiernos observan con lupa las medidas de Estados Unidos para copiar el modelo o usarlo como referencia en futuras negociaciones.

Para la comunidad hispana, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, el impacto es doble. Por un lado, muchos creadores latinoamericanos dependen de audiencia y marcas estadounidenses; si TikTok hubiera sido vetado, su alcance y sus ingresos se habrían desplomado. Por otro, el precedente abre la puerta a que, mañana, un país latino también le diga a una plataforma: “si quieres operar aquí, estas son las reglas sobre datos, algoritmos y control local”.

¿Es el final del drama o sólo una nueva temporada?

Y la verdad es que, aunque el acuerdo cierre un capítulo, nadie puede asegurar que el tema TikTok quede enterrado para siempre. El debate sobre si basta con tener un 19.9% de participación de ByteDance para hablar de “independencia real” seguirá siendo munición política en Washington.

Los críticos del acuerdo señalan dos puntos:

  • ByteDance sigue siendo dueña del algoritmo a nivel global y lo licencia a la joint venture.

  • China mantiene, al menos indirectamente, un pie en la puerta a través de esa propiedad intelectual y de su participación minoritaria.

Sus defensores responden que:

  • El 80.1% en manos de inversores no chinos, con mayoría estadounidense, es un cambio enorme respecto al pasado.

  • El almacenamiento local de datos, las auditorías independientes y la supervisión de Oracle reducen dramáticamente el riesgo de acceso indebido por parte de autoridades extranjeras.

En medio de todo eso estás tú, con tu feed lleno de recetas, rutinas de gym, teorías conspirativas y videos de gente que no conoces, pero sientes que sí. Y el hecho concreto es que, por ahora, TikTok sigue ahí, viva y más “americana” que nunca.

TikTok acaba de esquivar el mayor golpe de su historia en Estados Unidos, a cambio de transformarse en una criatura híbrida —mitad gigante chino, mitad consorcio de inversores occidentales— diseñada para sobrevivir en un mundo donde la geopolítica también se juega en la pantalla de tu celular.

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