Febrero 09, 2026

La primera ministra japonesa arrasa en las elecciones. ¿Cumplirá con su agenda?

Mejorar el nivel de vida en un país con una población activa en rápido descenso y una población envejecida pondrá a prueba las habilidades políticas de la primera ministra Sanae Takaichi.

La primera ministra japonesa arrasa en las elecciones. ¿Cumplirá con su agenda?

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha conseguido una victoria aplastante para el Partido Liberal Democrático (PLD) en las elecciones parlamentarias que convocó poco después de asumir el cargo. Ahora que ha consolidado su poder en la legislatura japonesa (denominada Dieta), la gran pregunta es qué hará con él.

Desde su ascenso al cargo de primera ministra en una votación parlamentaria en octubre, la ultraconservadora Takaichi ha trastocado el normalmente sobrio sistema político japonés. Para empezar, porque ha conectado con los votantes más jóvenes como ningún otro líder japonés en la historia reciente gracias a su presencia en las redes sociales, su icónico sentido de la moda y su talento diplomático. Es más, en un momento digno de una estrella de rock, mostró sus habilidades con la batería en una jam session con el líder de Corea del Sur.

La primera ministra japonesa, Takaichi Sanae, y el presidente surcoreano, Lee Jae Myung, tocando juntos la batería.

Takaichi ha aprovechado astutamente la fase de luna de miel de su liderazgo convocando elecciones anticipadas para ganar más poder en la Dieta antes de que su popularidad decaiga.

Eso sí, ahora los votantes esperan ver un retorno de su inversión, y Takaichi se enfrenta a la tarea de cumplir sus promesas. Mejorar el nivel de vida en un país con una población activa en rápido descenso y un envejecimiento demográfico sin inmigración masiva pondrá a prueba sus habilidades políticas mucho más que ganar unas elecciones.

Una victoria electoral improbable

Aunque el PLD de Takaichi ha estado en el gobierno durante la mayor parte de la historia de la posguerra de Japón, recientemente ha experimentado una serie de malos resultados electorales.

En 2024 perdió la mayoría en la Cámara Baja que ostentaba junto con su entonces socio de coalición, Komeito, tras una serie de escándalos de corrupción. Luego, el año pasado, la coalición perdió su mayoría en la Cámara Alta, dejando al gobierno pendiendo de un hilo.

El partido inició su notable cambio de rumbo tras la dimisión del entonces primer ministro Shigeru Ishiba en septiembre, a raíz de esos reveses electorales.

Muchas encuestas preelectorales predijeron una victoria considerable para el PLD y su nuevo socio de coalición, Nippon Ishin (el Partido de la Innovación de Japón). Takaichi también recibió un impulso con el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump. Aunque la opinión pública japonesa tiene una impresión desfavorable de Trump, también sabe que Estados Unidos es su máximo garante de seguridad frente a China, además de ser el principal destino de las exportaciones de Japón.

No obstante, existían algunas dudas sobre si la popularidad de Takaichi, especialmente entre los votantes más jóvenes, se traduciría en votos.

Al final, su éxito electoral se ha contagiado al resto de su partido. A pesar de las temperaturas bajo cero y las nevadas récord en algunos lugares, el PLD ha vuelto cómodamente al poder con una mayoría mucho mayor en la Cámara Baja. La coalición cuenta ahora con una mayoría cualificada de dos tercios, lo que significa que puede pasar por alto a la Cámara Alta para impulsar su agenda legislativa.

¿Una postura más firme con China?

Desde que asumió el cargo de primera ministra, la belicista Takaichi ha adoptado una postura firme hacia China.

En noviembre, enfureció a Pekín al afirmar que Japón podría intervenir militarmente para ayudar a proteger Taiwán ante una posible invasión china. Esto provocó feroces ataques por parte de China contra Takaichi, que continuaron hasta bien entrado el nuevo año.

Aunque la opinión pública japonesa está dividida sobre si salir en ayuda de Taiwán en caso de conflicto con China, ahora existe un fuerte apoyo a la promesa de Takaichi de aumentar el presupuesto de defensa al 2 % del PIB para marzo de este año, dos años antes de lo previsto.

En diciembre, el Gabinete aprobó un aumento del 9,4 % en el gasto de defensa para alcanzar este objetivo, centrándose en la producción nacional y en capacidades avanzadas (cibernéticas, espaciales y de ataque a larga distancia).

En respuesta a las crecientes amenazas de China, Corea del Norte y Rusia, el Gobierno de Takaichi también tiene previsto revisar las estrategias fundamentales de seguridad y defensa de Japón este año.

Las dificultades económicas en primer plano

Por mucho que importe la defensa, Takaichi será juzgado en última instancia por la opinión pública en lo que respecta a la política económica.

La población está cada vez más preocupada por el aumento de la inflación y el estancamiento de los salarios, que provocan una caída del nivel de vida.

Un ejemplo claro de ello: el precio del arroz se ha duplicado desde 2024, alcanzando un nuevo máximo el mes pasado. La indignación pública por el aumento del precio del arroz incluso provocó la dimisión del ministro de Agricultura el año pasado.

La inflación estuvo 45 meses consecutivos por encima del objetivo del 2 % del Banco de Japón. Y aunque los salarios nominales han repuntado recientemente, los ingresos reales han disminuido durante los últimos cuatro años.

Takaichi ha convertido la lucha contra el coste de la vida en una prioridad. Ha prometido suspender durante dos años el impuesto del 8 % sobre los alimentos en Japón. Y el año pasado, su Gobierno anunció un paquete de estímulos de 135 000 millones de dólares estadounidenses (más de 130 000 millones de euros), que incluye subvenciones para las facturas de electricidad y gas.

Sin embargo, estas políticas aumentarán el déficit presupuestario del Gobierno, lo que se sumará a los ya altísimos niveles de deuda pública del país.

El mes pasado, los precios de los bonos del Estado japonés se desplomaron después de que Takaichi convocara las elecciones, ya que los mercados pronosticaban que una victoria del PLD daría lugar a una política fiscal más laxa y a un aumento de la deuda pública.

Es poco probable que el Banco de Japón intervenga para apoyar el mercado de bonos en cualquier crisis futura, lo que dejará al Gobierno con unos costes de financiación más elevados, lo que aumentará aún más la deuda pública.

Japón también se enfrenta a enormes retos relacionados con la disminución de la población y la mano de obra.

Es demasiado pronto para saber si Takaichi tiene las respuestas a estos retos. Pero ahora tiene el poder, la autoridad y la libertad para llevar a cabo con valentía su agenda política. Ahora tendrá que ofrecer el tipo de cambio que espera el electorado.The Conversation

Adam Simpson, Senior Lecturer in International Studies in the School of Society and Culture, Adelaide University

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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