Febrero 22, 2026

El primer video de YouTube ya es “pieza de museo”: así llegó Me at the zoo al Victoria and Albert Museum

El Victoria and Albert Museum incorporó una recreación de una página de YouTube de 2006 con Me at the zoo como protagonista, una muestra que invita a retroceder dos décadas para entender cómo nació el fenómeno global del video en línea.

El primer video de YouTube ya es “pieza de museo”: así llegó Me at the zoo al Victoria and Albert Museum

¿Alguna vez pensaste que ese primer y sencillo video que subiste a internet podría terminar en un museo, al lado de obras de arte y piezas históricas? Pues eso es exactamente lo que acaba de pasarle a Me at the zoo, el primer video de YouTube, que ahora forma parte de la colección del prestigioso Museo Victoria and Albert (V&A) de Londres.

La historia suena casi absurda y, sin embargo, tiene todo el sentido del mundo: ese clip casero de 19 segundos en el que un chico habla de elefantes frente a una baranda no solo inauguró YouTube, también abrió la puerta a la cultura de creadores, a los youtubers, a los virales, a las horas infinitas de shorts, gameplays, reseñas, tutoriales y vlogs que consumimos a diario.

Qué hizo el museo con el video Me at the zoo

El Victoria and Albert Museum no se limitó a “guardar un archivo” en un disco duro: el equipo de conservación digital reconstruyó una página de visualización temprana de YouTube, de mediados de la década de 2000, para mostrar Me at the zoo tal y como habría lucido la plataforma en sus primeros años.

La pieza forma parte de la galería Design 1900–Now del V&A en South Kensington, un espacio dedicado a mostrar cómo el diseño influye en la forma en que vivimos, trabajamos, nos comunicamos… y, ahora, también cómo consumimos videos en línea.

Además, el museo montó una muestra más pequeña en el V&A East Storehouse donde se explica, paso a paso, el proceso de reconstrucción digital de esa antigua interfaz: un trabajo de 18 meses que incluyó colaboración con el equipo de experiencia de usuario de YouTube y un estudio de diseño interactivo londinense.

El video que lo empezó todo

El protagonista de esta historia es Me at the zoo, un clip de solo 19 segundos grabado en el zoológico de San Diego, en el que Jawed Karim —cofundador de YouTube, entonces con 25 años— aparece frente a unos elefantes, comenta lo “realmente, realmente largas” que son sus trompas y poco más.

Subido el 23 de abril de 2005, el video está reconocido como la primera carga en la historia de YouTube y, con el paso de los años, se transformó en una reliquia digital: hoy acumula alrededor de 382 millones de reproducciones y más de 18 millones de “me gusta”, cifras que seguirán creciendo mientras la plataforma exista.

El detalle curioso es que, a pesar de ser tan básico, muchos analistas lo han interpretado como una especie de “declaración de principios” de YouTube: cualquiera, con una cámara normalita y cero producción, podía hablarle al mundo, sin permisos de cadenas de televisión ni presupuestos imposibles.

Por qué un video de YouTube termina en un museo

El V&A no está diciendo solo “miren, aquí está el primer video de YouTube”, está marcando un punto claro: la cultura de internet también es patrimonio, también es historia, y merece ser documentada y exhibida con el mismo respeto que una pintura clásica o una escultura.

Corinna Gardner, curadora de diseño digital del museo, lo expresó de forma directa al señalar que esta recreación de la página inicial de YouTube representa un “hito significativo” en la historia de internet y del diseño digital, una instantánea de los días tempranos de la llamada Web 2.0.

Neal Mohan, director ejecutivo de YouTube, fue más emocional: dijo que es “maravilloso” ver Me at the zoo en la colección del V&A y que lo que comenzó como un momento de autoexpresión de 19 segundos se convirtió en una nueva forma de que millones de personas compartan sus historias con el mundo; en sus palabras, no se trata solo de mostrar un video, sino de invitar al público a viajar al origen de un fenómeno cultural global.

El impacto cultural de un clip de 19 segundos

Puede sonar exagerado, pero la verdad es que la “pieza inaugural” de YouTube cambió para siempre la forma en que nos entretenemos, aprendemos y hasta trabajamos: sin ese clip, probablemente no existirían miles de canales que hoy viven del contenido, ni la idea de que cualquier persona con un smartphone puede convertirse en creador.

YouTube, que superó los mil millones de usuarios mensuales hace años y se consolidó como una de las principales plataformas de video del planeta, es ahora tan influyente que muchos museos y galerías comparten obras y exposiciones en su propio canal, alcanzando audiencias mayores que algunos servicios de streaming tradicionales.

En ese contexto, que un museo de diseño de clase mundial decida conservar no solo el archivo de Me at the zoo, sino la experiencia completa de cómo se veía y se usaba YouTube en 2005, es una forma de admitir que nuestros clics, nuestros likes y nuestros videos caseros también cuentan la historia de cómo vivimos en el siglo XXI.

Un guiño nostálgico para la generación YouTube

Para quienes crecieron o se hicieron adultos con YouTube abierto en otra pestaña, la exhibición del V&A funciona casi como una cápsula del tiempo: interfaz sencilla, sin autoplay infinito ni shorts, sin recomendaciones hiperpersonalizadas, solo un reproductor, un título y un chico frente a unos elefantes tratando de llenar el silencio con un comentario improvisado.

Y el hecho es que ver ese video colgado en la pared de un museo, al lado de piezas de diseño icónicas del último siglo, nos obliga a aceptar algo que quizá cuesta reconocer: aquello que consumimos en “pantallas pequeñas” —desde un meme hasta un vlog— también modela nuestra cultura, nuestros hábitos y hasta nuestra idea de éxito.

Así que la próxima vez que grabes algo aparentemente insignificante con tu teléfono, tenlo en mente: en 20 años, algún conservador digital podría estar preguntándose si ese mini clip también merece un lugar, no solo en tu galería, sino en la historia.

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